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La Confraternidad Evangélica Ecuatoriana llama a “mantener la paz”

En apenas dos semanas, Ecuador ha visto cómo la decisión del gobierno, de aumentar el precio del diésel y la gasolina para justificar un ahorro de 1.400 millones de dólares al año, generaba una ola masiva de protestas a las que las autoridades han reaccionando decretando el Estado de excepción. Un escenario extraño, que permite al ejército patrullar las calles y en el que la violencia ha comenzado a irrumpir en medio de las  multitudinarias marchas pacíficas que han llegado hasta Quito. 

Marchas que el propio presidente, Lenín Moreno, ha aplaudido. “Hermanos indígenas, me alegra que hayan separado de sus manifestaciones pacíficas a los elementos perniciosos”, ha señalado. Sin embargo, el mandatario ha trasladado de manera provisional su gabinete a Guayaquil. “Una parte de los recursos que se generarán con las decisiones tomadas son para los sectores más necesitados y nuestros hermanos indígenas”, ha prometido. 

Pero lo cierto es que las palabras de Moreno no han encontrado credibilidad por parte de los manifestantes y de los sectores indígenas que se han unido a las protestas. “Con la sangre de nuestros hermanos no vamos a negociar. No vamos a negociar con este gobierno nefasto y mentiroso”, ha manifestado uno de los líderes indígenas. La Confederación de Nacionalidades Indígenas también ha asegurado que las protestas no cesarán hasta que el Fondo Monetario Internacional (FMI) “salga del Ecuador”, en una clara alusión a la influencia que el organismo internacional ha tenido en la decisión del gobierno de Moreno. 

Moreno ha apuntado a un intento de desestabilización de su gobierno por parte del expresidente ecuatoriano Rafael Correa, bajo cuyos primeros seis años de mandato ejerció como vicepresidente, y lo ha acusado de impulsar un intento de “golpe de Estado”. Correa, que se encuentra exiliado en Bélgica por una orden de prisión, ha desmentido su relación con las protestas y ha acusado al gobierno de Moreno de ser el “golpista”. “Han roto la Constitución cuantas veces les ha dado la gana”, ha afirmado. 

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Según datos de la Defensoría del Pueblo, la intensificación de la violencia en algunas protestas durante los últimos días ha dejado ya cinco muertos. Dos, según datos del gobierno. Además, la cifra de heridos asciende a más de 500 personas.

Policías montados a caballo dirigiéndose a una concentración de manifestantes. / Twitter @noticias24

VOCES EVANGÉLICAS PIDEN “MANTENER LA PAZ”

Ante la situación, la Confraternidad Evangélica Ecuatoriana, entidad miembro de la Alianza Evangélica Mundial (WEA, por sus siglas en inglés), ha manifestado su preocupación a través de un breve comunicado publicado en redes sociales. “La violencia, el irrespeto y el atentado en contra de la propiedad pública y privada es condenable en todo momento, venga de donde venga”, han afirmado. 

El presidente de la entidad, Estuardo López, también ha hecho un llamado a “deponer actitudes personales o de grupo y propiciar un diálogo respetuoso por mantener la paz”. “Los evangélicos somos y hemos sido siempre militantes ecuatorianos a favor de la paz. Tenemos presente y practicamos lo que Jesús dijo en el sermón del monte en Mateo 5:9; ‘“Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”’, han reiterado. 

Además del llamado público, la entidad también se ha referido “a los cristianos y al pueblo ecuatoriano en general” para pedir que se mantengan “en oración ferviente y permanente a favor de la paz, pidiendo sabiduría para las autoridades y líderes indígenas, políticos y sindicalistas para que lleguen a acuerdos que mantengan la paz y la democracia en nuestro querido Ecuador”.