Diversidad de reacciones a la suspensión del Parlamento entre los sectores cristianos británicos

La suspensión de la actividad parlamentaria en el Reino Unido por parte del primer ministro, Boris Johnson, ha generado todo tipo de reacciones en la comunidad cristiana nacional. Si un grupo de obispos publicaban una carta, poco antes de conocerse la petición de Johnson a la reina, asegurando que la “principal prioridad política y social debe ser salir bien [de la Unión Europea]”, las voces de líderes cristianos han comenzado a resonar desde otros lugares del Estado. 

En concreto, desde Escocia, donde la iglesia nacional ha criticado a Johnson y su decisión. “Estamos profundamente preocupado por descubrir los propósitos de suspender el Parlamento de Westminster durante varias semanas en un momento crucial, antes de que el Reino Unido planeé su salida de la Unión Europea”, ha remarcado el representante de la Iglesia de Escocia, Richard Frazer

“Dado el contexto actual, este no es un acto de buena fe y socava, en lugar de defender, la democracia parlamentaria”, ha afirmado el reverendo escocés. “La Iglesia de Escocia ha declarado repetidamente, y se mantiene en ello, que el Brexit es un elemento divisorio y que abandonar la Unión Europea sin un acuerdo sería dañino e impactaría a largo plazo en las personas más pobres y vulnerables de nuestras comunidades”, ha insistido Frazer. 

DESDE IRLANDA DEL NORTE CRITICAN LA HIPOCRESÍA DE ALGUNOS PARLAMENTARIOS

En una posición opuesta, el director de la Alianza Evangélica de Irlanda del Norte, Peter Lynas, ha lamentado que “todos esos parlamentarios que quieren ‘defender la democracia’ sobre el Brexit” no tuviesen la misma actitud “cuando Westminster votó leyes radicales a favor del aborto en Irlanda del Norte sin el apoyo de ningún diputado regional ni el apoyo del pueblo irlandés”. 

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“LAS PROBABILIDADES DE UNAS ELECCIONES HAN AUMENTADO”

La Alianza Evangélica del Reino Unido también se había pronunciado antes de la supresión de la actividad parlamentaria, manifestando que “la probabilidad de unas elecciones este otoño han aumentado con Boris Johnson convirtiéndose en Primer Ministro y sus insistencia de salir de la Unión Europea el 31 de octubre independientemente de si se ha alcanzado un acuerdo”. “La idolatría política es cuando invertimos demasiada fe en los sistemas e instituciones de este mundo para solventar nuestros problemas”, remarcaba Danny Webster, miembro del equipo de abogados de la entidad. 

Además de las voces discordantes por parte de organizaciones y entidades cristianas que representan a millones de personas en el Reino Unido, 1,3 millones de británicos han firmado ya una petición pública pidiendo al gobierno que se abstenga de suspender temporalmente el Parlamento. Según el manifiesto, “el Parlamento no se puede prorrogar ni disolver a menos y hasta que el periodo de tiempo del artículo 50 se haya extendido lo suficiente o que el Reino Unido haya cancelado su intención de retirarse de la Unión Europea”. 

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