Ultima Hora

Comunidades cristianas en Sri Lanka esperan “que la desesperación no conduzca a otros actos de violencia”

El regreso a la normalidad en Sri Lanka tras los atentados de Semana Santa, en los que más de 200 personas perdieron la vida, está siendo un proceso costoso y lento. Tras los ataques, las hostilidades contra las comunidades musulmanas de la isla han ido en aumento, en un contexto en que la crispación social se ha visto impulsada por el descenso de las llegadas de turistas, uno de los principales mercados en los que se basa la economía local. El turismo ha vuelto “a un nivel peor que durante los años del conflicto [nacional]”, ha explicado a Christian Today la anciana de la iglesia presbiteriana de St. Andrew’s Scots Kirk, Shalini Wickramasuriya, en Colombo.

Según explica Wickramasuriya, Europa, Estados Unidos y China han retirado sus avisos de alerta a la hora de viajar a la isla, por lo que “el turismo se está recuperando, pero no significativamente”. “El sector informal es el que está luchando más; alquileres de vehículos por tiempo reducido, conductores de tuk-tuk y pequeños hoteles y negocios. Son los más afectados”, dice la miembro de la comunidad presbiteriana. 

La difícil recuperación del turismo se une a una fotografía general en la que la inseguridad sigue estando presente, tal y como indica la presencia constante de agentes de seguridad en las iglesias. “Hay un elemento de miedo y vemos a agentes de policía en la iglesia cada domingo. También hay visitas esporádicas de la policía durante la semana”, afirma Wickramamsuriya. 

Un militar vigilando a la salida de una escuela. / Twitter @Dailymirror_SL

“VEMOS TENSIONES RELIGIOSAS Y ÉTNICAS ENTRE BUDISTAS Y MUSULMANES”

También te puede interesar:
La WEA lleva casos de persecución religiosa al Consejo de los Derechos Humanos de la ONU

 Tras los ataques terroristas se puso en marcha una ola de hostilidades contra la comunidad musulmana en toda la isla. Entonces, la Alianza Evangélica de Sri Lanka (NCEASL, por sus siglas en inglés) ya publicó una comunicado manifestando una “profunda tristeza por los ataques” y pidiendo a la población “superar el odio, el miedo y la sospecha de otros y hacer un esfuerzo de compasión y amor para entender, reconciliar y avanzar juntos como nación”. 

Sin embargo, el clima de hostilidades sigue persistente, según explica Wickramasuriya, que habla de negocios quemados y de boicot a los locales musulmanes. “Vemos tensiones religiosas y étnicas entre budistas y musulmanes”, dice. “Los musulmanes están siendo falsamente acusados, aleatoriamente detenidos y victimizados. Es alarmante el odio anti-musulmán propagado por los extremistas del budismo cingalés y que ha originado que la comunidad internacional emita advertencias de posibles violaciones de los derechos humanos”, añade.

UN PUENTE TENDIDO HACIA LA RESTAURACIÓN SOCIAL

Con una población de más de 21 millones de personas, cerca del 68% de las cuales se consideran budistas, los ataques contra iglesias cristianas en Semana Santa han puesto en evidencia la urgencia de reconciliación en la isla. “Esperamos que la desesperación no conduzca a otros actos de violencia mientras la gente busca chivos expiatorios”, remarca Wickramasuriya. 

“Necesitamos adquirir un rol activo para alcanzar a la comunidad musulmana y mostrar que somos solidarios con la mayoría de los musulmanes que no tienen ninguna conexión con quienes perpetraron los ataques”, subraya la anciana presbiteriano. “El papel de la iglesia continúa siendo el de construir puentes y no juzgar a la comunidad musulmana”, reitera.

También te puede interesar:
La Confraternidad Evangélica Ecuatoriana llama a “mantener la paz”