‘Las personas con discapacidad deberían poder participar en cualquier comunidad cristiana’

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¿Están incluyendo las iglesias de Europa a las personas con discapacidad? ¿Son conscientes los cristianos de las necesidades y oportunidades en este ámbito de trabajo?

Thérèse Swinters es la facilitadora de la EDN, la Red Europea de Discapacidad, una plataforma que reúne a organizaciones e iniciativas de varios países. Tras años dialogando con líderes de iglesias, ha llegado a la conclusión de que aún queda mucho para lograr que “esta cuestión de discapacidad se tenga en cuenta.”

Sin embargo, Swinters también expresó su entusiasmo por nuevas oportunidades: “La semana pasada recibí varios correos electrónicos sobre temas de discapacidad… ¡Las cosas empiezan a moverse!”

¿LAS IGLESIAS PIENSAN EN LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD?

En 2012, en la Unión Europea, 70 millones de personas de más de 15 años informaron de que tenían alguna discapacidad. Eso representa un 18 % de la población.

Casi 6 de cada 10 personas que tienen algún tipo de discapacidad son mujeres.

Thérèse Swinters.

“En los más de 12 años que he sido la facilitadora de la EDN, mi mayor problema ha sido hacer que se hable sobre la discapacidad, hacer que simplemente se tenga en cuenta en el programa”, dijo Swinters a Evangelical Focus.

“Este caso se da especialmente en las iglesias donde la gente suele pensar que ‘Dios nos acepta a todos’ y llegamos a la conclusión de que no hay necesidad de que haya que hacer nada en cuanto al tema de personas con discapacidad.”

LOS LÍDERES DE LAS IGLESIAS TIENEN QUE CRECER EN SU VISIÓN

¿Por qué las redes y ministerios ofrecen entrenamiento en este tema? Porque los cristianos “necesitan un esfuerzo conjunto para asegurar que pensamos muy bien y de forma exhaustiva acerca del tema de la discapacidad. No porque queramos separar a esas personas y colocarlas en un área de ‘cuidado’ de especialista, sino incluirles en toda la comunidad como profesores, pastores, consejeros y discípulos, etc.”

Esta inclusión no trata de “hacer que venga a la iglesia gente con silla de ruedas.” Hay otras áreas más difíciles “como incluir a personas con discapacidad y sordas en nuestros programas de estudio.”

“Como dice Tony Phelps Jones de Prospects UK, ‘la buena noticia es cuando una iglesia se esfuerza en ser un lugar mejor para la gente con discapacidad, se convierte un lugar mejor para todos.”

Participantes en el encuentro de la European Disability Network meeting en Budapest.

Los líderes de las iglesias que no tienen discapacidad aún tienen mucho trabajo para poder “entender” a la gente que sí tiene. “Las iglesias no se tienen que ‘preocupar, atender, pagar por sillas de ruedas, etc.’, sino que deberían responsabilizarse para que las personas con discapacidad puedan participar en las comunidades cristianas.”

Las verdaderas amistades con las personas con discapacidad se convierten en una oportunidad para aprender sobre “cómo afrontar el sufrimiento”, explica Swinters.

“¿PUEDO AYUDARTE? ¿CÓMO?”

No solo los líderes necesitan tener una mayor visión, sino todo el mundo. Hay buenas intenciones, y “los cristianos normalmente son personas con amor y que se preocupan por los demás, pero a menudo no saben cuándo ni cómo ayudar.”

Y “las personas con discapacidad no les gusta que se les dé un trato especial, y ‘las acciones bien intencionadas’ normalmente se malinterpretan.” Un buen comienzo siempre consiste en pensar: ‘¿hago esto para servir a la otra persona o solo para sentirme bien conmigo mismo?’

Las iniciativas necesitan darse a partir de las relaciones. “Cada cristiano debería entrenarse para establecer contacto con gente con discapacidad.”

Uno no puede ayudar si no sabe lo que se necesita. “Una persona que vive con discapacidad siempre dice: ‘Nada mío sin mí’”.

Thérèse en el congreso del Movimiento Lausana en Ciudad del cabo en 2010, con representantes de la Misión africana para ciegos.

“Una persona discapacitada normalmente puede decidir por sí misma lo que le gusta hacer o cómo se tienen que hacer las cosas.” Entonces, “la pregunta más importante al implicarse con la discapacidad es: ‘¿Puedo ayudar?’ Solo después de escuchar la respuesta, entonces la siguiente pregunta podría ser: ‘¿Cómo puedo ayudar?’”

Swinters destaca esto: es muy importante “escuchar muy atentamente cada uno de los detalles de la respuesta.”

UN EJEMPLO PERSONAL: LA SILLA DE RUEDAS

Swinters comparte un ejemplo de su propia vida. Utiliza silla de ruedas, incluso por zonas desconocidas y en distancias largas (más de 50 metros). “Puedo llevar mi silla de ruedas en mi coche y luego sacarla. A veces la gente quiere ayudar, pero no me preguntan primero, y eso me lo pone más difícil. Cuando la gente pone la silla en el coche sin mis indicaciones, luego no puedo sacarla yo sola cuando estoy en casa. Y allí no hay nadie que me ayude.”

“Por eso, muchas veces le digo a la gente que ya pondré yo la silla de ruedas en el coche, pero les da la impresión de que no me gusta pedirles ayuda. O les da vergüenza porque piensan que no deberían haber preguntado.”

Situaciones como estas se podrían resolver de forma mucho más sencilla si la gente dedicara tiempo a preguntar y a escuchar con atención.

DIFERENCIAS POR EUROPA

¿Qué hay de la ayuda que ofrecen los gobiernos? Swinters hace una distinción entre la Europa del este y la de occidente.

Lenguaje de signos durante el encuentro.

“La diferencia más obvia es que, en occidente, la mayoría de los gobiernos se encargan de las necesidades económicas para la vida diaria. Vivir en un hogar teniendo una discapacidad requiere adaptar la casa: el dormitorio, el baño, las puertas, las sillas, etc. A eso se le añaden subvenciones para sillas de ruedas, prótesis, ordenadores adaptados, etc.

En muchos países, “cada vez hay más subvenciones para compañía diaria y ayuda en actividades cotidianas (alguien que esté disponible para cocinar, ayudar a ir al baño, comprar, salir) y en general ayudar a que la gente con discapacidad física tenga una oportunidad de vivir por su cuenta, así como la que tiene discapacidad para el aprendizaje, discapacidad mental y personas con enfermedades mentales estabilizadas.”

Por el contrario, “esos pagos o no están disponibles o lo están muy pocas veces” en los países de la Europa del este. Swinters cree que puede estar relacionado con la “actitud hacia la discapacidad” y los Derechos Humanos en general, y hacia el impacto que la fe ha tenido en esos países en el pasado.