Sociedad

‘El laicismo agresivo echa la fe de la vida pública y politiza a los cristianos’

A pesar del renovado interés en la religión entre los europeos, la ideología materialista aún domina la sociedad y los medios, mientras que la iglesia vive en los márgenes de la sociedad. Esta falta de la correcta atención a la esfera religiosa genera conflictos, que de otro modo podrían haberse evitado, opina Michael Wakelin de World Religion News, que se adentra en el difícil tema de las interacciones entre Iglesia y Estado en el mundo moderno.

La marginación de la religión, opina, impulsa a las personas a satisfacer su anhelo de valores sagrados con sustitutos proporcionados por la cultura materialista y de masas.

Al mismo tiempo, las iglesias, cuya misión fundamental es ayudar y orientar la vida espiritual de las personas, se ven obligadas a participar en proyectos cada vez más “profanos”, dice Wakelin.

El autor pregunta si el divorcio de la Iglesia con el Estado, originalmente diseñado como una respuesta justa al clericalismo y a la dictadura política desde la esfera religiosa, valió “la pena” ya que la situación resultante “ha obligado a las organizaciones religiosas a ir en contra de sus propios valores o ser empujados a colaborar con regímenes que son de un ateísmo beligerante incluso a veces al servicio de poderes extranjeros”.

Y así, dice, se llega a la paradoja de que el laicismo agresivo a la vez que produce la exclusión de la religión de la vida pública, politiza la iglesia.

Como ejemplo, el autor toma la historia del compromiso e incluso colaboración de la Iglesia Ortodoxa en general con el joven régimen soviético en los años 20, con las graves consecuencias para la dignidad y salud espiritual de los ortodoxos.

Este y otros ejemplos históricos y la evaluación cuidadosa del estado moderno en la esfera de la cuestión religiosa confirman la urgente “necesidad de diálogo entre las autoridades seculares y eclesiásticas”, señala el autor.

La “separación de Iglesia y Estado (…) debe lograrse sobre todo en la cosmovisión de los funcionarios y poderes del Estado y los líderes religiosos. Estos últimos demandan que la idea misma de lo sagrado puedes estar presente y representada de formas visible en el discurso y la vida pública, no borrada de él”, concluye el artículo.

Por otro lado está la realizada de la persecución religiosa. Los cristianos son perseguidos no sólo en Medio Oriente y África, y algunas ramas del Islam enfrentan en el espacio postsoviético. También están oprimidos en Europa. Hay discriminación contra los cristianos en Europa y América, también en Turquía: pero todo esto parece ser una preocupación leve en las informaciones que se leen, y se ignora en gran medida, opina Wakelin.

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Yolimar Sandoval