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Cristianos encarcelados por su Fe vieron a Jesucristo en la Cárcel

Seis cristianos estuvieron presos durante un mes por orar por una mujer enferma en una aldea de Ghosra, al este de India.

Los cristianos estaban clamando por la sanidad de la esposa de Bikhru Majhi, que también fue preso, cuando fueron atacados por extremistas hidúes. Fueron detenidos bajo el cargo de “promover enemistad entre clases” e insultar al hinduísmo.

“Pasamos un mes en la cárcel con alegría. Cantabamos himnos, leíamos la Biblia, oramos y adoramos juntos en la prisión”, dijo Dasrath Karketta, de 35 años. “Compartimos el Evangelio con otros presos en la prisión del distrito. Además de eso, las personas vieron a Cristo. Pudimos sentir muy fuerte la presencia del Señor usandonos para Su obra y quedamos muy contentos con eso”.

Antes de ser encarcelados, Karketta y sus compañeros fueron a atender el pedido de orar por la mujer debido a los diversos testimonios de sanidad. “Bikhru Majhi oyó nuestros testimonios. Quedó impresionado por la forma en que fui sanado y deseaba que oraramos por su esposa”, contó Karketta.

Durante la mañana del 16 de septiembre, una multitud de extremistas rodeó la casa de Bikhru Majhi mientras los cristianos oraban por su esposa, Balmuni Kumari, que era la única mujer entre los seis presos.

“Quisimos hacer la paz, pero ellos no quisieron. Nos golpearon, gritando: ‘¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde esta tu Jesús? ¿Qué puede hacer? Llámalo ahora. Nosotros también queremos ver lo que Él puede hacer’”, recordó Karketta.

Un mes después, James Ba, Kalender Majhi, Jagdish Majhi y Balmuni Kumari fueron liberados bajo fianza. Dasrath Karketta y Sajan Majhi fueron liberados al día siguiente.

Cárcel de mujeres

“Yo era la única mujer y estaba asustada. Pero confié en el Señor”, dijo Kumari, que fue detenida junto con los hombres y llevada a una cárcel de mujeres.

En el tiempo que estuvo presa, su familia sufrió una severa presión de los extremistas hindúes. “Los asaltantes amenazaron a mi madre y a mi padre. Los amenazaron de que debían abandonar la aldea”, contó.

“Ya en prisión, oré y adoré con otros cristianos”, dijo la joven. “Cada domindo, hermanas de fuera nos visitaban y nos guiaban en la oración y en la adoración”.

Luego de que Kumari salió de la cárcel, algunos de sus agresores se disculparon: “Las personas que me golpearon aquel día vinieron y pidieron perdón después de mi liberación. Aunque todavía hay amargura en el corazón de algunos”.

Fuente: Guiame

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