Conozca la Iglesia donde Adoran la Mayoría de los Presidentes de Estados Unidos

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La Iglesia Episcopal Saint John ubicada en Washington D.C. ha sido un lugar de adoración para los presidente estadounidense por doscientos años… inclusive para Trump. Pero, ¿qué ocurre cuando llega un mandatario? ¿dónde se sienta?

Ubicada en todo el frente de la Casa Blanca la Iglesia Episcopal Saint John, ha sido de ayuda para cada mandatario estadounidense desde James Madison, que fue el cuarto presidente. Y construida en el año 1816 y su ubicación fue todo un dilema para los líderes de esta iglesia.

“Ellos explicaron: ¿qué hacemos para acomodar al presidente de los Estados Unidos si quiere venir al culto?”, indico Richard F. Grimmett, del Fondo Nacional para la Preservación Histórica.

La respuesta fue la banca 54… y por 200 años se le conoce como el “Banco Presidencial”.

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“Las personas llegaba temprano y se sentaban cerca para poder estrechar la mano al presidente cuando se realizaba la paz en el servicio cosa que era muy divertida. El reverendo relato una historia en cómo la iglesia se inclinaba a un lado ligeramente, ya que todos se sentaban a la izquierda creyendo que el presidente asistiría”, afirma Grimmett.

Cuando el presidente no se encuentra en la ciudad, cualquiera puede tomar asiento en la banca. Sin embargo, si aparece el mandatario, el servicio secreto les pedira que se retiren de la banca.

“Esta banca nunca está vacía, inclusive en los cultos más tempranos”, recalca Grimmett.

En la parte de arriba, un libro de oraciones que data del siglo 18 se coloca en la banca cuando el comandante en jefe asiste al servicio. Este libro, contiene firmas de todos los expresidentes.

“Harry Truman, Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon… George Bush, Barack Obama, Donald Trump”, sostiene Grimmett.

Debo decir que no todos los presidentes aprovecharon este espacio.

“Algunos se sentaba en el último banco, en la puerta de atrás”, señala Grimmett.

Ese hombre fue el presidente número 16, el mismo Abraham Lincoln.

“Él venía silenciosamente, se sentaba a orar y hacer lo que tenía que hacer para lidiar con las cargas de la Guerra Civil y j antes que acabara el servicio, salía por la puerta de atrás”, explica Grimmett.

Las puertas siempre permanecen abiertas en Saint John, como una parroquia y a la vez como un pedazo de la historia en la capital.

Fuente: CBN